Desde aquella primera denuncia hasta ahora, el Gobierno municipal ha solucionado algunos de los problemas de personal, aunque la plantilla sigue siendo insuficiente.
Manuel Alejandro Farpón Miragaya
Concejal/a IU
154 intervenciones
Ha cubierto de forma provisional el puesto de responsable, que vuelva a estar vacante, y anunciado y planificado el traslado del conjunto del Archivo Municipal a una nueva sede ubicada en el edificio sociosanitario del Natahoyo.
No hablamos, por tanto, en este caso de inacción, sino de si las decisiones adoptadas son o no las acertadas, en especial las que se refieren a la elección de la nueva ubicación.
Y lo cierto es que las explicaciones ofrecidas hasta ahora por el Gobierno municipal no resultan convincentes ni, a nuestro juicio, permiten concluir que el local en el Latahoyo cumpla con todas las condiciones técnicas que garanticen una correcta conservación de un patrimonio documental cuyo origen se remonta a 1560. Gijón necesita una nueva sede para su Archivo Municipal, pero …
Por ello, lo más razonable, aplicando casi el principio de precaución, es paralizar el traslado y estudiar otras posibles ubicaciones, como podrían ser la antigua comisaría de la calle San José o los antiguos depósitos de agua de roces, dos ideas que planteamos ya en 2024, pero que el Gobierno municipal desecho siquiera valorar.
El Archivo Municipal de Gijón no es un servicio municipal más, sino que forma parte del patrimonio histórico de todos los gijoneses, y nuestra es la responsabilidad de custodiarlo, cuidarlo y darlo a conocer. Por eso votaremos a favor de esta proposición.
Los datos demuestran que la decisión de limitar la moratoria de las viviendas de uso turístico a la zona de gran afluencia turística desplazó estas actividades, auténticos agentes gentrificadores, hacia otros barrios de la ciudad. Elocuentes y preocupantes son los casos de los edificios Eleuterio Quintanilla y Juan Álvar González.
Elocuentes porque evidencian el auge de las viviendas turísticas en el Llano y preocupantes porque no solo detraen inmuebles del mercado residencial sino también porque cuesta entender cómo edificios que se destinan íntegramente a vivienda turística siguen siendo residenciales desde el punto de vista urbanístico, en lugar de aplicárseles la regulación de las actividades terciarias.
Urge la regulación pormenorizada de las viviendas de uso turístico, pero no podemos volver a cometer los mismos errores.
Necesitamos modificar el plan general, algo que, recordarán, les propusimos ya en este mismo Pleno en septiembre de 2023.
Debemos analizar qué zonas están saturadas y en cuáles se pueden implantar aún nuevas viviendas de uso turístico y en qué condiciones. Debemos definir con claridad el umbral de saturación y qué sucede cuando una zona inicialmente saturada lo alcanza. Debemos abordar también la cuestión de los edificios destinados íntegramente a viviendas de uso turístico.
Y para redactar esta compleja modificación necesitamos ganar tiempo. Hace falta una moratoria que abarque toda la ciudad para no volver a desplazar el problema, y esta moratoria debe basarse en un estudio serio del estado de la cuestión.
La experiencia de Llanes nos ha enseñado que cuando las decisiones del Pleno se apoyan en estudios rigurosos, los juzgados la avalan.
Realicemos ese estudio, acordemos la moratoria y afrontemos de una vez por todas la regulación de las viviendas de uso turístico con una mirada de ciudad, y pensando en el interés general de los gijoneses y las gijonesas. Nuestro voto a favor de esta proposición.
Gracias.
Existe un amplio consenso social en identificar la soledad no deseada como una amenaza de primer orden para la salud física y mental de las personas, una sensación de anomía, de aislamiento, de desconexión, de falta de pertenencia a la comunidad que sufre un gran número de personas y que tiene consecuencias nefastas tanto en lo individual como en lo …
Existe, digo, un amplio consenso sobre este problema y, sin embargo, a menudo fallamos en el diagnóstico y utilizamos un concepto demasiado reduccionista de lo que es la soledad no deseada y de a quién afecta.
Y es que habitualmente cuando hablamos de soledad no deseada lo hacemos pensando en un problema asociado a la vejez.
Nuestra ciudad, sin ir más lejos, lleva tiempo trabajando el tema a través de la Mesa de de soledad no deseada vinculada al Plan de Acción de Personas Mayores. Y aquí está precisamente el problema: esta perspectiva tan generalizada deja fuera a muchas de las personas que sufren esta situación.
Y esta es la primera idea fundamental: la soledad no deseada no es un problema exclusivo de las personas mayores. Es más, según los datos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada, son los jóvenes los que más sufren este fenómeno, al afectar afecta a 1 de cada 4 personas entre los 16 y los 29 años de edad, …